APEGO Y COGNITIVO-CONDUCTUAL
En muchas ocasiones, para los niños es más complicado que para los adultos calmar sentimientos porque están aprendiendo. Por ejemplo, el miedo o la culpa por hacer daño a alguien que quieren al contar lo que sienten o lo que les hace daño, implica que ese dolor reprimido (y que necesita salir) pueda desplazarse a muchas formas: conflictos, problemas de conducta… Me acerco desde un lugar seguro y especializado en el que cuido sus emociones y trato con atención sus procesos, intentando ofrecer también tranquilidad a quienes acompañan el camino.